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Fundación y Nombre
Al descubrirse las minas de Cerro de San Pedro, se difundió rápidamente
la noticia de tan importante hallazgo y acudieron muchas gentes de diferentes partes
al sueño de oro.
Pero debido a que en Cerro de San Pedro no había agua, ni lugar
para tantos advenedizos, estos empezaron a ocupar lo llano al poniente de la
sierra, especialmente en los lugares donde había agua suficiente no solo para las
necesidades habituales sino más aún para el beneficio de las minas, los buenos ojos
de agua los ocupaban ya los indios reunidos por Caldera y Fray Diego no quedo más
que irse hacia el Norte,
hacia el Río Santiago, así se formo la Hacienda de Miranda,
lo que vino a parar
en lo que fue el rancho de San José de Buenavista. En lo que
hoy es el fraccionamiento San Felipe.
Luego por la ambición y las necesidades, se
formaron las haciendas tanto ganaderas como las de sembradura, entre las que estaban
Peñasco, Poza de Luna y otra que en el siglo pasado y hoy en día recibe el nombre
de Santa Ana de las Flores.
Así se formó un asentamiento al que se dio nombre de
Soledad de los Ranchos, sus habitantes sin dejar de ser carboneros y de emplearse
en las minas sea como peones, arrieros y en el trasporte de los metales, fueron
adquiriendo ya sea por compra o renta pequeños terrenos para causas y labores, así
como para la cría de animales.
En un documento del año 1766 se dice que tales rancheros
eran gente de todas castas como Mulatos, Coyotes, Lobos, Mestizos y Españoles, que
vivían sin ley, dados a todos los vicios.
Entre los años de 1730 y 1740 empezaron
a tener problemas con los propietarios de las haciendas colindantes especialmente
de Peñasco, eran gente inquieta no tenían más autoridad que un teniente de alcalde
llamado Don Agustín de Zubialdeaba.
El 8 de octubre de 1767, Don José de Gálvez
calmo los ánimos, comenzó un largo y engorroso juicio en el que ordenaba a Don Agustín
de Zubialdeaba que repartiera tierras a los rancheros de la Soledad, pues era una
de las principales causas de los tumultos.
Las tierras a repartir tenían varios
dueños y como eran de esperarse, los dueños protestaron.
Los primeros en hacerlo
fueron los padres Carmelitas, que habían adquirido enormes terrenos por una donación
que les hizo Bartolomé de Meza, el proceso fue largo y enfadoso, se llegó a un acuerdo
con los reverendos padres que además de recibir el 3% de su valor, se reservarían
un predio para su huerta.
Solucionado el litigio con los Carmelitas surgió una nueva
complicación llamada María Teresa Santaella propietaria de otra gran porción a repartir;
la rica terrateniente, después de otro largo y engorroso proceso, cedió sus propiedades
en términos muy parecidos a los Carmelitas, por fin solucionadas las querellas Soledad
antes de los ranchos se elevó a categoría de pueblo.
El 8 de enero de 1768 en sesión
del Ayuntamiento de San Luis Potosí, ya se hablaba del “Pueblo de la Soledad” y
en marzo se hablaba de “La nueva Congregación de los Ranchos de la Soledad.” En
el año de 1772 se llamaba "José de Gálvez", nombre que no perduró, y siguió conociéndosele
como "Soledad de los Ranchos", aún después de haberse decretado en 1885 como Soledad
Diez Gutiérrez en honor al Gobernador Carlos Diez Gutiérrez, .
En 1853 Soledad contaba con una población de 6,426 habitantes según se publicó en
el periódico Potosino La Reforma.
En el periodo de la Guerra de Reforma, Soledad se vio materialmente invadido por
muchísimas familias, que radicadas en la Ciudad de San Luis Potosí habían ido a
Soledad huyendo de los combates que se suponían habrían de registrar en esta capital,
en los años 1858, 1859, 1860 puede decirse que por entonces Soledad aumentó su población,
vivió años de prosperidad económica que se prolongaron después, así que Soledad
no sufrió los horrores de la guerra, por el contrario, hubo tranquilidad y beneficio.
En el año de 1988 se
cambio al nombre de “Soledad de Graciano Sánchez”. El nombre de Soledad se debió
a que cuando se fundó el pueblo, los feligreses veneraban a la virgen de la Soledad
y se levantó una capilla en el año de 1812, pues en la vieja ermita construida probablemente
en 1770 no cabían las 3 hermandades que para ese entonces ya había en el pueblo. También en honor al Profr. Graciano Sánchez a quien
se debe el beneficio de reglamentar el aprovechamiento de las aguas negras de San
Luis Potosí para la fertilización de una buena parte de los terrenos antes estériles
y ahora productivos del Municipio de Soledad.
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