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Hacienda Santa Ana de las Flores
La más antigua de las haciendas que se formaron en el Municipio,
fue propiedad de la señora María Teresa Santaella hacia los tiempos de la fundación
de Soledad en 1767.
En el acta de fundación, se menciona que de los terrenos que
se asignaron al original pueblo de Soledad por el visitador general de la nueva
España José de Gálvez, una parte pertenecía a esta hacienda situada a más de media
legua del centro de la ahora Cabecera Municipal. La casa grande, ya transformada
con un atractivo jardín con palmeras al frente es propiedad privada y los terrenos
debido a su fertilidad son utilizados para el cultivo de diversas flores, por ese
motivo se le ha llamado últimamente “Santa Ana de las Flores”.
La construcción que originalmente dio cabida a las trojes, es la que destaca en el conjunto. Es de planta
rectangular, con un robusto contrafuerte en cada esquina. La fachada principal mira
hacia el noroeste; se integra por dos vanos enmarcados con cantera, donde se sitúan
las puertas de dos hojas fabricadas a base de madera de mezquite. Sobre cada una
se colocó una placa, también labrada en cantera; solo existe la del lado izquierdo
con la inscripción de "Señor San Joaquín" fechada en 1881, lo cual supone que sobre
la puerta de la derecha estuvo una con el nombre de la “Señora Santa Ana”. Arriba,
al centro de la fachada hay un remate a manera de basamento. Los muros laterales
cuentan con tres vanos utilizados como ventanas a cada lado ya modificados y con
un dintel de vigas de madera. Todo el edificio fue edificado con gruesos muros de
adobe, casi no se conservan aplanados. El techo también fue modificado en su forma
original, cuenta con varias ventilaciones a manera de chimenea.
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